Las dificultades enfrentadas en el cotidiano del trabajo de enfermería, en especial en hospitales han sido denunciadas, sin embargo las implicancias éticas resultantes no están siendo enfocadas o por lo menos discutidas a nivel de los trabajadores ni de los clientes. La organización del trabajo puede constituirse en una mayor fuente de sufrimiento para los trabajadores de enfermería, lo cual se relaciona al ejercicio del poder de los diferentes actores involucrados en las instituciones de salud, lo cual puede provocar múltiples problemas morales y sufrimiento moral. Con este artículo, se tiene la intención de explicitar por medio de una reflexión crítica, algunas relaciones entre la organización del trabajo de enfermería, las relaciones de poder presentes y su dimensión ética. Estrategias para el ejercicio ético de enfermeras y otros profesionales del equipo de enfermería, en la organización del trabajo de las instituciones de salud, nos indican sobre la necesidad que estas profesionales ejerzan su poder, el cual está moralmente fundamentado.
El trabajo de enfermería en sí, por su naturaleza y características, comportase comúnmente enfrentando situaciones de sufrimiento de los clientes, relacionados a las pérdidas, enfermedades, frustración y muerte, constituyéndose en fuente de sufrimiento para los trabajadores que la realizan. La situación de necesidad de los clientes por el saber de los profesionales de la salud, generalmente puede representar, dolor, dentro de otros sentimientos, reforzando el urgente compromiso de los profesionales de la salud, por el respeto a los derechos de los clientes y la permanente necesidad de reconocer su condición humana. Sin embargo; contradictoriamente el trabajo de enfermería, puede ser percibido como extremadamente placentero, cuando es posible de ser realizado frente a la dependencia de los datos obtenidos, así como por atender a las necesidades que los trabajadores de enfermería tienen al sentirse útiles y de querer brindar ayuda. En este sentido, parece relevante destacar que “sentirse útil” y “querer ayudar” pueden constituirse en una condición necesaria para actuar en el área de salud/enfermería, pero no por ello suficiente.
La organización del trabajo en enfermería y en salud, es entendida como “de cierto modo, a la voluntad del otro”, pudiendo constituirse en una fuente de mayor sufrimiento para los trabajadores de enfermería, estando relacionada al ejercicio del poder de los múltiples actores involucrados en las instituciones de salud. Por lo tanto hablar en poder, significa hablar en el ejercicio del poder, en poder bajo una concepción relacional, cuya existencia depende de una multiplicidad de puntos de resistencia. Es necesario destacar que, una relación de poder requiere ser entendida como una acción, no sobre los otros, sino una acción sobre la acción de los otros, sean estas reales o posibles. Así, una relación de poder no pretende destruir al otro ni anularlo, ya que se cerrarían todas las posibilidades relacionales, sin embargo; la sobrevivencia del otro como un sujeto de acción es fundamental para que la relación de poder se sustente y se mantenga, permitiendo respuestas, reacciones y construcciones.
Una nueva economía en las relaciones de poder, requieren el uso de formas de resistencia contra el uso de formas de poder. Entonces, en la perspectiva de Foucault, solo es posible hacer efectivas las relaciones de poder entre los sujetos libres, capaces de resistir, de ejercer fuerzas contrarias, ya que en la ausencia de esta libertad, se tendría relaciones de dominación y no de poder. Es por medio de la articulación de puntos de resistencia, que el poder se dispersa a través del campo social. Sin embargo, es por medio de la resistencia que el poder se rompe.
La resistencia es al mismo tiempo, un elemento para que el poder funcione y una fuente de desorden constante. En este sentido, si la organización del trabajo, es de cierto modo la voluntad del otro, se somete al modo como el trabajador está organizado, lo cual puede significar someter el ejercicio del poder del otro, a la voluntad del otro, a aceptar y no resistir.
De esta forma, es importante destacar que el modo como el trabajo de enfermería y de salud está organizado, tiene implicaciones para los trabajadores y para los clientes atendidos y cuidados, con relación a sufrimientos que podrían y requerirían ser evitados. En el Brasil, han sido denunciadas, bajo diferentes enfoques, dificultades enfrentadas por las enfermeras en su cotidiano de trabajo, lo que está represento por bajos salarios, doble empleo con gran carga horaria, condiciones inadecuadas de trabajo, recursos materiales precarios, insuficiencia de recursos humanos, relaciones sin respeto dentro del equipo de salud y de enfermería, dentro de los principales relacionados a la organización del trabajo(1,7-9), sin que el sufrimiento moral y las implicaciones éticas originadas, tanto para los trabajadores como para los clientes sean focalizadas o como mínimo suficientemente estudiadas.
Así, presentamos esta reflexión, con el objetivo de explicar relaciones entre la organización del trabajo de enfermería, en especial en el ámbito hospitalario, explicar las relaciones de poder allí existentes y su dimensión ética. Inicialmente, indicamos evidencias de sentimientos de sufrimiento moral de los trabajadores de enfermería, asociados al modo como el trabajo de enfermería esta siendo organizado e implementado en los diversos espacios, y las situaciones consecuentes por la falta de respeto vivido, sea por los propios trabajadores como sujetos, por los clientes atendidos, o por la falta de respeto a sus derechos. De este modo, la dimensión moral de la práctica de enfermería es abordada, asociando las posibilidades del ejercicio de poder de sus trabajadores, al enfrentar múltiples problemas morales vividos en su trabajo diario.

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